lunes, 3 de marzo de 2014

EL MITO DEL CABALLO BLANCO

EL MITO DEL CABALLO BLANCO DE SAN MARTÍN.

FRAGMENTO DEL LIBRO "EL SAMURAI CRIOLLO

BLOG: senseivarze.blogspot.com.ar

Las pinturas que siempre vemos del general San Martín, lo muestran montado en su caballo blanco, no tenemos certeza de que el General haya tenido un corcel blanco de batalla, nuestro héroe utilizó muchos animales de monta, pero muy pocos trascendieron, como por ejemplo el caballo de pelo bayo de La batalla de San Lorenzo, que se lo había regalado un vecino del convento llamado Rodrigañez.
Lamentablemente este animal es muerto en la batalla por las esquirlas de una bala de cañón, motivo por el cual al caer el general San Martín queda atrapado debajo del animal.
¿Entonces porque se representa a nuestro héroe en las pinturas con un caballo blanco?
Los cánones de la belleza de la época en los que se comenzaron a realizar las pinturas de los próceres o héroes, tenían ciertas reglas y una de ellas era que si la persona a pintar debía ser representada a caballo, este animal tenia que ser blanco,
¿Pero de donde viene esta regla o costumbre? Para responder a esto debemos trasladarnos al pasado.
El caballo ha sido muy importante dentro de la historia de la humanidad y ha acompañado al hombre desde épocas muy antiguas. Pero dentro de esta enorme cantidad de caballos que contribuyeron a forjar la historia moderna, hay algunos que ganaron fama al pasar de los años y que tienen un espacio privilegiado dentro de la memoria histórica como por ejemplo los que voy a citar.

PEGAZO.
El caballo de Perseo.
En la mitología griega, caballo alado, hijo de Poseidón, dios del mar, y de la górgona Medusa. Pegaso nació del cuello de Medusa después de ser vencida y muerta por el héroe Perseo.
Poco después de su nacimiento, el mágico corcel golpeó con una coz el suelo del monte Helicón y en el acto comenzó a fluir un manantial, después consagrado a las Musas y que, según se cree, es la fuente de la inspiración poética.

Todos intentaron en vano capturar y amansar al caballo, y esto se convirtió en la obsesión de Belerofonte, príncipe de Corinto. Siguiendo el consejo de un adivino, Belerofonte pasó una noche en el templo de la diosa Atenea. Mientras dormía, se le apareció la diosa con una brida de oro y le dijo que ésta le permitiría capturar a Pegaso. Cuando despertó, encontró la brida de oro junto a él, y con ella pudo capturar y amansar fácilmente al caballo alado.

A partir de ese momento, Pegaso se convirtió en una gran ayuda para el héroe y lo acompañó en sus aventuras contra las amazonas y la Quimera. Belerofonte, sin embargo, fue víctima de su propio orgullo. Cuando logró volar hasta la cima del monte Olimpo para reunirse con los dioses, el prudente caballo lo derribó y dejó que Belerofonte vagara sin rumbo, desconsolado, rechazado por los inmortales.

BUCÉFALO.
El caballo de Alejandro Magno.
Su nombre significaba "cabeza de buey". Fue el caballo de Alejandro Magno (356-323 a.C.) y desde su lomo, el líder militar, dirigió las batallas que expandieron el imperio griego hasta Egipto y la frontera con la India. Lo describían como un animal que poseía una cabeza de frente ancha y perfil ligeramente cóncavo (característico de la sangre oriental), su pelo era negro y tenía un lucero blanco en la frente, además era considerado de gran tamaño comparado con sus contemporáneos. Se dice también que uno de sus ojos era de color azul.
Según la historia, fue el mismo Alejandro Magno el primero en montar a Bucéfalo caballo de temperamento arisco y difícil.
Bucéfalo tenía alrededor de 30 años, cuando murió a consecuencia de las heridas que sufrió en la batalla contra el rey hindú Porus en el río Hidaspes. Fué enterrado con todos los honores militares y Alejandro Magno fundó en ese lugar la ciudad de Bucefália.
Un dato interesante dentro la historia de este magnifico animal, es que tanto él como su jinete eran aproximadamente de la misma edad. Y ambos murieron alrededor de los 30 años de edad. Trueno y el rayo, los símbolos de su poder.

JANTO.
El caballo de Aquiles.
Después de "Pegaso", el caballo de los dioses, debemos hablar de "los caballos de la Ilíada", sin ellos no se concibe la obra de Homero ni la guerra de Troya.
"Janto" junto con "Balio" formaban la pareja de "caballos inmortales" que Peleo recibió al casarse con la nereida Tetis, de cuya unión nació Aquiles. La yegua que los parió se llamaba "Podarga".
Se asegura de "Janto" que, aunque de origen divino e inmortal, era un caballo negro y de pura sangre persa, que tenía tres años y estaba dotado de patas especialmente vigorosas que le capacitaban para correr a mayor velocidad que la mayor parte de sus congéneres.
Por su parte, "Balio" era de color blanco e igualmente rápido. Esta rapidez de ambos era lo que impedía que Aquiles pudiera unir a su carro otros dos caballos que era lo habitual entre los griegos.

STRATEGOS:
El caballo de Aníbal.
Aníbal fue el hijo de Amílcar Barca, el general cartaginés que conquistó España para Cartago, y vivió entre los años 247 y 183 A.C. Aníbal fue un gran jefe militar, sin embargo, lo que le elevó a la categoría de "mito universal" fue su hazaña de atravesar los Alpes con un ejército de más de cincuenta mil hombres, diez mil jinetes y medio centenar de elefantes…y vencer a los romanos en su propio feudo. "Strategos" -en griego "General"- fue "el caballo de los Alpes", aquel con el que culminó la hazaña del gran Ejército y los elefantes. Al parecer, era un caballo impresionante, de gran alzada y color negro azabache, inquieto, agresivo en la carrera y fácilmente manejable en el combate (y no hay que olvidar que los cartagineses montaban sus caballos sin freno, sin bocado y muchas veces sin bridas), que se había hecho traer de la Tesalia griega en un afán de imitar a su gran ídolo juvenil: Alejandro Magno.

GÉNITOR:
El caballo de Julio Cesar.
Caballo extraordinario, casi con pies de hombre y con pezuñas hinchadas a manera de dedos, el cual, nacido en su casa, habiendo los arúspices predicho que su dueño tendría el imperio del mundo, lo alimentó con gran cuidado y fue el primero en montarlo, al no consentir ningún otro jinete; más tarde hizo levantar incluso una estatua de éste delante del templo de Venus Genetrix.
Parece ser que "Génitor" (creador, padre o reproductor) fue llamado así por César en recuerdo de su padre muerto, cuando tan sólo tenía él catorce o quince años. Con este caballo de "pies de hombre" fue con el que pasó el Rubicón cuando la noche del 12 de Enero del año 50 A.C. (calendario "Juliano") se decidió por la guerra civil y la conquista del Poder.

MARENGO .
El caballo de Napoleón.
Este era un caballo tordillo de raza árabe con unos 1.45m de alzada. Fue importado de Egipto a Francia en el año 1799, a la edad de seis años. Fue el corcel más conocido del emperador Napoleón I. El más conocido más no el único ya que el emperador contaba con unos 130 caballos para su uso personal).
Marengo es recordado como un caballo de constitución férrea. Veloz y manejable, se dice que permanecía tranquilo durante los disparos de armas de fuego.
Fue herido en batalla, ocho veces en toda su vida y finalmente fue capturado después de Waterloo y llevado a Inglaterra, donde murió a los 38 años. Su esqueleto esta en el Museo Nacional de Armas de Sandhurst, ubicado a 55 kilómetros de Londres.

Personalmente he vivido esto de pintar a los héroes en caballos blancos, cuando era niño y mientras cursaba mis estudios en la escuela primaria, paralelamente mis padres me anotaron en una escuela de artes plásticas para aprender dibujo y pintura, debido a mis facilidades para dibujar y ante mis deseos de aprender a pintar. Recuerdo que después de unos años cuando llegó el momento de comenzar a realizar pinturas al óleo, una de las reglas que me enseñaron fue que al pintar a un personaje famoso a caballo debía hacerlo en un corcel blanco, cuando le pregunte a mi maestro porque debía ser así, el simplemente me contesto: porque desde la época de Napoleón a los héroes se los pinta en un caballo blanco, para compararlos con el emperador.
Ya de grande, al cumplir 35 años tuve la suerte de adquirir mis propios caballos. El primero de ellos, llamado Cairo, era totalmente de pelaje blanco y al montarlo he vivido en carne propia la admiración que despierta un corcel de este pelaje. Al salir de paseo con otros amigos que también tenían caballos, las personas que nos veían solo exclamaban admiración por mi corcel blanco. Evidentemente este es uno de los motivos por los cuales los grandes generales y conquistadores querían ser recordados en sus pinturas con su caballo blanco.

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